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  1. En la era de las dietas, la comida rápida, los transgénicos y los productos orgánicos, las posibilidades a la hora de elegir la forma en la que vamos a nutrir nuestro cuerpo son infinitas, sin embargo la gran mayoría sigue actuando acorde a los hábitos alimenticios adquiridos a través de los años.

    En una sociedad en la que conocemos exactamente la composición y efectos de la comida rápida y de ciertos químicos añadidos a los alimentos procesados pero en la que, aun así, estos son consumidos por una gran parte de la población debido a que “gustan”, se puede observar claramente la falta de consciencia sobre como nos alimentamos y las implicaciones que esto genera.

    Cuando actuamos desde el hábito estamos actuando de forma inconsciente, como una maquina, es decir de forma opuesta a lo que intrínsecamente nos define como humanos y nos separa de otras especies. Somos seres conscientes y por lo tanto no existen buenos o malos hábitos, sino acciones y decisiones conscientes.

    Uno de los principios que definen que es el Yoga podría establecerse como el “acto consciente de vivir”, algo que suena obvio, aun siendo la mayoría de nosotros incapaces de ser conscientes de lo que pensamos en cada instante o simplemente de la forma en la que estamos sentados mientras leemos este artículo.

    Centrándonos pues en la alimentación, lo que consideramos “dieta” yoguica es más bien una estrategia en la que nutrimos nuestro cuerpo para poder mantenerlo no solamente sano, sino en unas condiciones óptimas para las prácticas de Yoga.

    La filosofía del yoga divide los alimentos en tres categorías: tamásicos, rajasicos y sattvicos. Dicho esto podemos profundizar en estas tres categorías a través de su definición.

     

    Sattva: sus cualidades crean armonía, balance y estabilidad. Su naturaleza es liviana y posee un movimiento interno y ascendente que ayuda a tener la mente centrada.

    Estos alimentos son fáciles de digerir y de procesar pero a su vez poseen elementos extremadamente nutritivos y permiten sentirnos equilibrados y poder mantener nuestra atención y energia estables para las prácticas de Yoga (Asana, pranayama, meditación).

    Una dieta sattvica Incluye alimentos naturales sin elaborar o poco cocinados, como la leche y los productos lácteos, frutas frescas y secas, y verduras frescas (excepto la cebolla, el ajo y cebollino). Todos los cereales de grano entero, la mayoría de las lentejas, las coles, los edulcorantes naturales como el azúcar moreno y la miel, y los aceites naturales como el Ghee (mantequilla clarificada) y los aceites prensados en frío.

     

    Rajas: representa la cualidad del cambio motivado en la acción misma, siempre buscando una meta, a corto plazo resulta estimulante y placentero, pero debido a su naturaleza acaba generando insatisfacción.

    Los alimentos rajasicos generan picos de placer y rapidamente nos dejan insatisfechos, suelen poseer cualidades que generan una ligera adiccion que es muy típica en alimentos dulces, salados o picantes. Son apropiados para una actividad fisica intensa e incluyen alimentos como la carne, el pescado y el marisco, huevos, especias picantes y hortalizas como la cebolla y el ajo

      

    Tamas: es la cualidad en la que se fundamenta la inercia, el habito. Es pesada y nos impide actuar con precisión. Funciona como la fuerza de gravedad que retarda las cosas e impide su movimiento y por la tanto el cambio. Tamas causa ignorancia y delirio en la mente y promueve la insensibilidad, el sueño y la pérdida de conciencia, representa pues el mundo de lo material.

    Dentro de esta categoría estarían la carne alimentada con piensos y hormonas y alimentos que están pasados, tratados, procesados y refinados al punto de que los valores naturales no están más presentes asi como el alcohol y los refrescos.

     

    Tengamos de nuevo en cuenta que estas divisiones no vienen a exponer que es bueno o malo,  el Yoga no entra a discutir lo bueno y lo malo sino que invita al individuo a desarrollar un discernimiento a través de la experiencia. Todos sabemos que hoy en día hay sustancias y alimentos que no son buenos para nuestra salud pero aun así se venden y es responsabilidad del consumidor decidir si hace uso de ellos o se abstiene.

     

    Por regla general y sin tener que basar nuestra dieta en los principios del Yoga (aunque es un buen comienzo), nos convendría evaluar rigurosamente los alimentos que consumimos, eliminando aquellos infestados de sustancias añadidas y procurando consumir en la medida de lo posible productos orgánicos.

     (Artículo publicado en la revista MADRID COMESTIBLE Nº 3 )